fernando redondo old traford - pedro valdez valderrama

La carrera del medio argentino estuvo definida por su distinción. El tiempo ha puesto a  Fernando Redondo entre los mejores mediocentros de la historia del fútbol. Su jerarquía, su tremenda calidad técnica, su visión de juego… Por donde pasó le sobró personalidad para ser recordado, pero una jugada quedó como el legado eterno: su taconazo en Old Trafford.

El Real Madrid iba el19 de abril del 2000 al campo del Manchester United con la necesidad de marcar. El empate sin goles del Santiago Bernabéu le obligaba a hacerlo para acceder a las semifinales de la Copa de Europa. El Manchester United llevaba tres años sin perder en su estadio. Una olla a presión.

Un partido de infarto. De los mejores vistos en la Champions League. Casillas sacando su mejor repertorio de paradas. Raúl marcando un doblete. Old Traford empujando a Beckham, Giggs y los suyos. Dos grandes de Europa jugándosela el todo por el todo, sin dejarse nada.

fernando redondo old traford - pedro valdez valderrama

El tercer tanto que mataba el duelo quedaría para siempre en la retina de los mejores goles en la competición europea. Recibió Redondo del brasileño Savio y ocupó su espacio, escorándose hacia el costado izquierdo. Un quiebro. Dos. Una carrera midiendo cuerpo a cuerpo la marca de Berg. La pelota siempre protegida y en el momento que sintió que le encimaban, llegó la magia y de la chistera sacó lo que nadie esperaba. Tacón de zurda de espaldas, carrera para evitar que el balón saliese del campo y pegado a línea de fondo, el argentino detuvo el tiempo. Aguantó lo necesario para que apareciera el instinto cazador de Raúl.

«El taconazo fue un momento de inspiración. Lo mejor fue tener la pausa necesaria para levantar la cabeza, esperar y ver llegar a Raúl solo en el segundo palo. Es una acción que el fútbol profesional nunca la había hecho y que jamás olvidaré», recordó años después Redondo.

Con Redondo no hacían falta los dobles pivotes ni el músculo del fútbol actual. Eran otros tiempos. Se sobraba él solo para abarcar toda una zona clave en la construcción del juego y destrucción del rival, permitiendo jugar con rombo y un mediapunta ofensivo. Sin duda, un futbolista poderoso y elegante. Fijo para Valdano, Capello, Heynckes, Hiddink y Del Bosque en su etapa madridista. Con la llegada de Florentino Pérez salió del club, dejando con dos ‘Champions’, dos Ligas y una Copa Intercontinental en las vitrinas del Bernabeu. Un legado que perdura y una acción que siempre será recordada en el Olimpo del futbol: la elegancia del taconazo de Old Trafford.

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